My Morning Jacket
Circuital
ATO
La trayectoria de My Morning Jacket es digna de elogio. Un grupo de rock americano más o menos clásico en sus inicios, su evolución en los últimos tres álbumes les ha situado como grandes renovadores del género, haciéndolo permeable a todo tipo de sonidos en un árbol genealógico que tiene a Wilco como patriarcas y, a rebufo de My Morning Jacket, a grupos como Band of Horses.
Tras un Evil Urges (2008) más disperso, Circuital se posiciona como el legítimo heredero del estupendo Z (2005), ahondando en las exploraciones de éste: ambientes electrónicos que se funden a la perfección con texturas acústicas, excursiones al soul y al funk... incluso jugueteos con sampleados de música tailandesa.
Pero la verdadera talla de una banda como esta se comprueba al verificar que pueden sonar tan bien cuando son rotundos y grandilocuentes (increíble Holdin' On to Black Metal, la del sampleado tailandés) como cuando se lanzan a miniaturas semiacústicas como Wonderful (The Way I Feel), un auténtico remanso de sosiego en el que la slide guitar contornea una letra de paz espiritual sobre la marcha a "un lugar mejor". Y precisamente, como todas las grandes canciones, Wonderful consigue transportar al oyente a una dimensión paralela libre de preocupaciones durante cuatro minutos y 17 segundos.
Mucho tiene que ver en todo esto, incluido el punto de espiritualidad, Jim James, el cantante y líder del grupo de Kentucky. Con sus pintas de oso fumeta, este tipo inquieto ha conseguido una voz única en el rock. No me refiero a su voz física, sino a la de compositor y letrista. Es alguien capaz de que una operación de corrección de su miopía le inspire una canción (Victory Dance); de hacer una oda al black metal más satánico (que no tiene nada de black metal y sí unos maravillosos y guerreros coros femeninos); de reconocer un pasado de delincuencia juvenil que tal vez sea ficticio pero es creíble en la existencialista Outta My System...
Releo lo ya escrito y percibo cierto tufillo pseudo-espiritualoide. Puedo jurar ante un tribunal que esta crítica ha sido escrita sin más ayuda psicotrópica que agua del grifo, pero es que es fácil entrar en el complejo mundo del reverendo James y engancharse a sus enseñanzas, escuchándolas una y otra vez, una y otra vez...
Darío Manrique.