Cuenta Alex Wilson, el pianista y productor "anglo cubano", famoso por sus llamativas mezclas de soul y salsa, que en 2004 tomó una decisión imprudente: "gastar todo mi dinero en la grabación de un tema con dos músicos que acababa de conocer. Ellos eran la vocalista Kandia Kouyaté y el intérprete de kora Madou Sidiki Diabaté; y sencillamente me estrellé con su música". De ascendencia centroafricana, Wilson es británico (Belper, 1971), aunque ha vivido en cuatro países, Sierra Leona incluida; y fue ingeniero electrónico antes que músico. Su carrera arrancó en el 93 con una serie de trabajos sueltos de jazz latino y salsa hasta que en 1999 reventó en el universo latino con el exitoso Afro Saxon. Luego hizo dos discos más con el sello Candid Records. Así hasta ese 2004 en que grabó con sus amigos de Mali la canción Remercier les Travailleurs, justo antes de fundar su propia productora discográfica. La relación con ellos continuó, por supuesto, pero sólo hasta cuatro años después, cuando fue nombrado compositor residente del prestigioso Aldeburgh Music, en Suffolk, pudo poner en marcha la iniciativa que ahora se conoce como Mali Latino. Sin embargo, lo que Wilson quería en un comienzo (canciones africanas con rítmica caribeña) se fue transformado en algo más complejo y ambicioso. Resulta que Wilson visitó a Diabaté en su casa y le preguntó por un cantante. Este le respondió que, además de la voz, sería interesante tener un codirector, alguien que enlazara ideas africanas, latinas y europeas. De esa forma se asoció el intérprete de balafon Ahmed Fofana. El marfileño Fofana es compositor, arreglista, multi-instrumentista y dotado de una sensibilidad especial para la lírica, gracias a sus ancestros, todos griots. Encima, ya había tocado con músicos cubanos y grupos de fusión. El formato se conformó con dos secciones mixtas: melodía (kora, balafon, guitarra, piano y órgano Hammond), y percusión (djembé, congas, timbales y percusión menor); más la clásica sección salsera de vientos (dos trombones) y la de voces totalmente africana. De esta forma los temas más lentos mantienen el espíritu mandinga y los temas rápidos hacen que todo suene como un Willie Colón de Bamako. En total, 13 músicos con tres líderes naturales. ¿Y no hay ninguna estrella que brille más que otra? Pues si. A pesar de todos los esfuerzos por hacer que Mali Latino sea equitativo y democrático en cuanto a status, la estrella es Madou Sidiki Diabaté. El hermano menor de Toumani Diabaté ya lo era antes de este álbum que supera a la gran mayoría de asociaciones afro-latinas del pasado. Toca la kora desde los tres años y pertenece a la septuagésima primera generación de koristas de su familia... ¡y en su familia dicen que es el más talentoso! Su amplio repertorio y su excelsa técnica hacen que la palabra "virtuoso" se le quede pequeña. Es la estrella que pone una sonrisa al sueño de Alex Wilson. Mali Latino está incluido en la lista de los Future Beats de Gladys Palmera.