Escuchar Boomerang (13/09/2011)
Bajo el lema “Por qué Pink Floyd?” este septiembre EMI pone en marcha una ambiciosa campaña de puesta al día del catálogo de la banda británica. Esto incluye un nuevo contrato de cinco años para los miembros de la (suponemos) ya extinta banda (al menos en cuanto a grabaciones y giras se refiere), su discografía completa remasterizada, música inédita, box sets, una buena dosis de marketing viral y casi todos los formatos que podamos imaginar: CDs, DVDs, Blu-ray, SACD (Super Audio CD), diversas opciones digitales e, incluso, aplicaciones para iPhone. La casa por la ventana, vamos.
Bueno, pues ya que me sumo a la lista de los contribuyentes al retiro dorado de Gilmour, Waters, Mason y herederos (es difícil no babear con la foto de arriba y prepararse para el sablazo) daré mis propias respuestas a la pregunta de marras (me siento como si justificara mi voto en una elecciones): ¿Por qué Pink Floyd?
1. ¿Y por qué no? Al fin y al cabo todos hemos pasado por allí en un momento de nuestra existencia.
2. A pesar de todo lo que digamos en este blog esta es una de esas cosas no minoritarias de las que nos gusta hablar.
3. No conozco a nadie que no tenga algún disco, aunque sólo sea uno de ellos. Es como el túrmix o la pasta de dientes, no te mudas de casa sin llevarte tu copia de Dark Side Of The Moon o The Wall.
4. Su música fue la preferida por muchos vendedores de Hi-Fi para demostrar las bombásticas cualidades del ampli de turno.
5. Stéphane Grappelli tocó en “Wish You Were Here” y alguien tuvo la brillante idea de bajar su pista en la mezcla final hasta lo irreconocible. Ahora podremos escuchar por fin ese violín en la edición de lujo del álbum del mismo título.
6. Adoramos el vinilo. Y todos los formatos de audio posibles e imposibles que vinieron después. Su discográfica lo sabe.
7. Su historia contiene todos los ingredientes de las grandes epopeyas del rock: drogas, experimentación, álbumes “perdidos”, abogados, desaparecidos en combate, mitomanía, megalomanía, auge, caída, resurrección.
8. La secuencia en la que el niño protagonista de C.R.A.Z.Y (Jean- Marc Vallée, 2005) se despierta siendo ya un adolescente con “Shine On You Crazy Diamond” es un ejemplo de flashforward perfecto. (El director de la cinta tardó años en materializar este proyecto, la mayor parte del presupuesto del film se utilizó para pagar los derechos de las canciones de su banda sonora)
9. No todos los días se escribe una letra en la que se dice: “Ojalá, ojalá estuvieras aquí. Sólo éramos dos almas perdidas nadando en una pecera. Año tras año. Corriendo siempre sobre el mismo suelo. ¿Y qué encontramos? Los mismos miedos.”
10. Creemos que esas palabras son para nosotros. Que cada acorde de “Wish You Were Here” es un homenaje a todos aquellas personas a las que dejamos atrás.
11. Y verdaderamente es la historia de una amistad. Un homenaje al visionario y malogrado Syd Barrett y su particular viaje de ida perpetuo.
12. Mi padre me llevó siendo un chaval el 20 de julio de 1988 a su concierto en España (sin Roger Waters) en el ya desaparecido Estadi de Sarrià (que mayores nos hacemos) y nunca olvidaré las cortinas negras cayendo a los lados del inmenso escenario, desvelando dos mastodónticas columnas de altavoces. El estómago encogiéndose. Ni aquella cama gigante volando por encima de nuestras cabezas al final de “On The Run”. Ni el sonido cuadrofónico. Ni el intenso y penetrante olor a marihuana
13. El tamaño importa.
14. Nos encantan las cosas a las que no podemos volver.
15. Vimos por fin The Wall en 2011 costara lo que costara (con Roger Waters)
16. Un amigo músico muy leído y hecho a sí mismo me repetía de vez en cuando durante años “Shine on… es un blues, simplemente eso.” Como si eso fuera un problema o le restara todo el mérito al tema. “¿Y qué cojones importa eso?” le espeté finalmente un día. Poco después le envié unas notas con la historia de Syd Barrett y la letra de la composición traducida. Nunca más hizo ningún comentario al respecto.
17. Puedes dejar sonar algunos de sus álbumes mientras te acuestas con alguien sin parecer pedante. Y además, en estado horizontal poscoital, nada como un clásico.
18. Syd Barret tituló a uno de sus temas “Bob Dylan Blues”
19. La noche del 2 de julio de 2005 no pude evitar emocionarme viendo juntos de nuevo a cuatro señores canosos sonrientes (la primera reunión completa del cuarteto en 24 años)
20. El tamaño importa. Ah! eso ya lo dije.” El tiempo se ha acabado, la canción se ha terminado, pensaba que diría algo más.”

















